miércoles, 25 de noviembre de 2009

Un Café en Tacuba

Por Lalo Pérez ©

¿A qué hora te desocupas?
- No sé
¿Paso por ti?
–Va, estaría chido…
Ten te traje esto…
-pero… ¡Ha! siempre quise esto por muchos años.

Que es lo que pasa. Pasa,
Digo que si pasa
Que es lo que pasa. Pasa,
Digo que si pasa



La taza de café se ha enfriado. El reloj digital que marca de manera itinerante las 3 de la mañana. En el buro se encuentran las revistas de publicidad local, mientras los panfletos políticos y sociales se cubren de color amarillo, esperando el cambio revolucionario que sus líneas gritan a base de una gran tipografía. El frío de la noche hace que las cobijas se transformen un una extensión de las sabanas. No sé si hay luna, no sé si hay estrellas, solo sé que el viento golpea por la ventana.


En las noches por ese camino,
algo extraño puede pasar,
al sentir en los labios del frío,
de otros labios que no verás.


Aún medio dormido escucho los ruidos de la noche, no mi noche, si no la de hace ya un ayer.

Los sonidos eran confusos, las luces más. Solo atinaba a buscarte en medio de la gente. Los recuerdos se mezclaban con los sueños, los sonidos se hacían palpables y las emociones se podían sentir…


De noche caigo al congal
No manches dice la changa
Al choro del teporocho
Enchifla pasa la bacha.

Después entre tantas personas, en muchas cosas, todo se detenía, sabía que estabas ahí... sabía que me veías. Que absurdo juego de creer que estábamos y no estábamos, de pensar que eso era todo, y solo era inicio.
El sexo, el sexo, el sexo. Tan fácil de encontrarlo por todos lados, tan fácil de despacharlos en cualquier lado. El sexo, el sexo, el sexo… no fue lo mejor de todo, pero puedes estar seguro que sabías tocar para erizar mi piel que en concreto no era necesario decirlo, con sentirlo era más que suficiente.

No necesito abrazos para tener un buen sueño, tengo buenos sueños gracias a esos abrazos.

Como imanes, que estúpidos, se atraen, por 2 minutos en eternas noches descubría el sabor a cerveza en tus labios. Las 3 de la mañana y nosotros con solo 2 minutos, hasta la próxima eternidad donde nos encontraríamos de nuevo.

Aquí estoy a tu lado y espero aquí sentado hasta el final.
No te has imaginado lo que por ti he esperado
pues eres lo que yo amo en este mundo, eso eres.

Desperté con la extraña zozobra de darme cuenta que estoy ya muy metido en este lio. Miraba el techo y eleve mi brazo como queriendo tocar el cielo.
No puedo decir que la luna iluminaba mi habitación pues no llega a entrar hasta ella, pero pensé en tus ventas y sentí algo raro, como un Déjà vu; llegando de madrugada, saliendo en la misma.

A través de las persianas
de tu cuarto, de tu alma
tu sientes como se filtra
la nostalgia


Los lápices del número 2 sobre el escritorio describen las arduas jornadas de trabajo, donde la imaginación se plasma en hojas sueltas y se transforman en vectores.

Los colores dan vida a las líneas negras mientras un cigarro se consume a la noche. La creatividad esta aprisionada, no logra escapar y da gritos desesperados por dar pequeñas señales como las direccionales de los autos; Alerta, Alerta, el tiempo es poco y el trabajo mucho. Los colores, los colores…Los colores. El vecino con su demencial música hace que las 3 de la mañana sea un suplicio y no se puede encontrar un punto donde las jornadas laborales lleguen a su fin. El placer mezclado con el trabajo no siempre da buenos resultados y menos cuando se te mezclan las ventanas. Y a esos días tan mecanicos de tu vida llege.
Ahí te veía, siempre ahí, sentado, clavado en el monitor. Las paredes de color rojizo conjugaban con la pasión por ver tus ojos. Las paredes de color claro, me daban la calma por escuchar tu voz.
Ven y dime todas esas cosas,
invítame a sentarme junto a ti.
Escucharé todos tus sueños en mi oído

Sentado, absorto veía tu trabajo. Escuchando mil líneas de ideas, desdibujando en las paredes mis ganas de vivir. Enfrentando mis miedos, jugando a estar y no estar contento. Descubría como tener mis clases de imagen, como plasmarla, como modificarla. Soñaba con esa realidad, vivía esa hora muerta. Escuchaba ensimismado, no me concentraba, estaba feliz de estar y no estar. De repente y sin pensarlo lo pedí. ¿No tienes algo de café? - Claro, lo preparo, aunque no hay agua, no hay café y creo que no hay azúcar. Ja, ja, ja. Media hora después, ahí estabamos ya tomandolo, con 2 de azúcar. Algo más tenía, no sé si era la vainilla. (Quien lo diría, yo también se la pongo) Era el simple placer de tomar café contigo a las 3 de la mañana en una calle de Tacuba.

Y déjame estrechar tus manos,
y regalarte unas pocas de ilusiones.
Ay, ven y cuéntame una historia
que me haga sentir bien

Tal vez eso es lo que le escriben los poetas, los musicos, los locos y cuerdos. Lo que se es que mi ser vibraba, sabía que eso no lo podía llamar de algún modo, solo sabía que eso quería sentir.
No, no lo esperaba en ese momento, no sabía que ahí, en esa taza llegaría.
Los grandes momentos se construyen de un hecho tan simple.
.
..
…..
No sabía que decir.
No sabía qué hacer….solo…. solo me deje ir.

No dejes que amanezca,
no dejes que la noche caiga,
no dejes que el sol salga,
sólo déjame estar junto a ti.
….
..
.
Ya paso.

Parece mentira que haya tanta vida en este lugar que felicidad!
Parece mentira que entre tanta gente en esta ciudad
no tenga a nadie con quien compartir la vista desde mi casa
este sábado al mediodía…

Me levanto y todo desgarbado busco la manera de llegar al baño, no moriré en el trayecto, no por falta de obstáculos, si no porque no está dentro de mis planes más próximos. Entre sombras camino y en reflejo automático atino a hacer uso del mismo. Termino.
Veo el espejo, sin luz, solo con el murmullo de la madrugada veo mi cara y me sonrío.
Estoy contento. Estoy feliz porque tengo algo muy valioso y que no puedes quitarme….
Tengo un buen recuerdo tuyo.
Por alto que está el cielo en el mundo
por hondo que sea el mar profundo,
no habrá una barrera en el mundo
que mi amor profundo no rompa por tí.

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